La decoración más espectacular de Halloween


Olvídense de las mansiones encantadas, con relámpagos, fantasmas y calaveras en el jardín. Ni siquiera el disfraz más estrambótico de la noche de brujas podría competir con esta casa que, animada por las luces y la música, cobra vida de repente y canta en medio de la oscuridad: "This is Halloween... This is Halloween".

Es el espectáculo de luces del Halloween 2011 -un Halloween "antes de la pesadilla de Navidad"- con el que una familia del sur de California adorna su casa, para el deleite, sorpresa y/o disconformidad de sus vecinos.

Se trata de un detallado diseño para el que utilizaron miles de luces de neón y un sofware que permitió sincronizarlas con un sistema de sondido, de modo que encendieran y apagaran al compás de la música. Así lograron crear dos shows diferentes, uno con el tema "Party Rock Anthem" y otro, alucinante, con "This is Halloween", el tema del filme "The Nightmare Before Christmas".

¿Cómo consiguieron el resultado final? Supongo que con mucho tiempo, dedicación y suficiente conocimiento de electrónica como para no provocar un cortocircuito nacional.

El usuario de YouTube KJ92508, presuntamente el creador y luminotécnico de este show, explica que todo el cableado, el diseño de luces con las cuatro calabazas parlantes y demas accesorios fueron hechos por él, con excepción de la línea del techo que requirió "mayores estándares de seguridad".

Verlo en persona debe ser realmente impresionante, pero los que no puedan llegarse hasta Riverside, California, échenle un vistazo a estos videos, con más de un millón de visitas en YouTube.

www.yahoo.com
26 de octubre de 2011

¡Esa maga!




Nadie puede competir con la muerte. 
Menos cuando se vuelve una aliada, una amiga, 
la maga que convierte todo en bueno. 

Se ahoga cualquier intento de crítica.
Hay de aquel que se atreva a lanzarse en su contra.
Porque esa maga, la muerte, 
opera el milagro de la desaparición de la memoria.


La muerte, esa maga, posee además, 
el poder de la censura. 
Borra, sin piedad, los hechos, los escritos y las huellas. 
Que nadie se acerque a hurgar en el cajón, 
¡paz en su tumba! 
y que a ningún insolente 
se le ocurra echar basura en el camino de la procesión embanderada
con los colores nacionales 
y bañada con las lágrimas del pueblo.

La muerte, esa maga, también hace política. 
No hay nadie como ella para inventar causas y cruzadas. 
Ella inviste a los líderes, 
coloca en sus manos las banderas que reflejan los colores del cielo 
y entrega las espadas a las Juana de Arco 
que tienen que cumplir el destino dibujado por los muertos. 

Ya está el altar, está iniciado el culto. 
Es la hora de la gran sacerdotisa 
y la hora, para los fieles, 
de pagar la limosna y esperar los milagros. 

Atrás no queda nada, 
salvo la estela de luz dejada por el santo. 
Se borró todo porque llegó la muerte…  
¡Esa maga!



Una historia póstuma

Lupita Quirós Athanasiadis
PA-DIGITAL

Don Mariano Ronderos llevaba varios años muerto, pero su espíritu vivía dentro de su propio retrato al óleo que pendía junto al de la esposa, en la entrada principal de la mansión. En la noche, cuando el reloj de cuco marcaba las doce, se escabullía fuera del marco y deambulaba por todas partes desplazándose con   preferencia hacia la que había sido su biblioteca, donde releía a Edgar Allan Poe o a Oscar Wilde, autores de su predilección.

Arrellanado en el sillón, atusándose distraídamente el canoso bigote, trataba de matar el tiempo mientras se divertía con las alusiones terroríficas que hacían dichos escritores sobre los fenómenos extrasensoriales; porque, según don Mariano, en lo sobrenatural no existían los hechos sangrientos que él había visto en la vida de los vivos. Es más, hasta era de la opinión de que los "entes del más allá" eran divertidos y, por esa razón, en algunas ocasiones se deslizaba hasta el patio buscando la compañía de sus amigos los demás fantasmas, quienes acostumbraban jugar dominó en un rincón.

Lo que más le fastidiaba de estar muerto era sentirse inútil, porque en vida no sólo renegó de los holgazanes, sino hasta de los que dormían siesta. Fueron la acción y el trabajo su máximo orgullo, de manera que el tener que resignarse a pasar el día atrapado dentro de la pintura, sin más rutina que ver y escuchar el devenir de la vida doméstica de sus descendientes, le parecía una tarea de viejas correveidiles, poco acorde con su rancio abolengo y su antigua vida pletórica de actividad y dinamismo.

Su tranquilidad tuvo fin el día en que, en medio de un torneo de dominó, se enteró de lo que había hecho María de las Mercedes de Ronderos en contra de Raúl.

Cuando ese matrimonio se efectuó, cinco años antes de su muerte, no hubo nadie más feliz en la tierra que su esposa, doña Vanesa de Ronderos. De nada que entre ellos no había afinidad de ninguna clase porque mientras Merche, que así le apodaban, no dejaba de rezar el rosario y de tener velas votivas por toda la casa, Raúl, "el bueno para nada" de su hijo, era incapaz de distinguir entre el padrenuestro y el avemaría.

Consentido por su madre desde que ésta lo trajo al mundo y amparado por las largas ausencias del padre, tan ocupado siempre en los negocios, Raúl creció con la convicción de que un diploma era lo único que se requería de él y, una vez cumplida esa expectativa, se dedicó a lo que siempre había sido su debilidad: las mujeres. Tal vez esa fue la razón que movió a doña Vanessa a pensar que Merche sería la esposa ideal para su hijo porque, además de pertenecer a una de las mejores familias del país y de haber terminado con honores la carrera de boticaria, era absolutamente devota, por lo que la suegra dio como un hecho que los rezos y salutaciones de ésta lograrían cambiarlo.

Su equivocación fue mayúscula porque ni las prolongadas novenas que hacía, ni las bendiciones papales que guardaba con naftalina en un baúl hicieron que esa oveja descarriada volviera al redil (en el que verdaderamente nunca había estado).

Para colmo de males, Merche tenía un trauma emocional terrible desde que su médico le informó que era infértil, y esta condición se le acrecentó hasta tal punto que cuando enfermaba de celos no se podía contener y estallaba en arrebatos histéricos e iracundos, que cambiaban profundamente su personalidad.

Don Mariano les había oído discutir en vida y todavía continuaba haciéndolo. De allí que por haberse hecho el asunto prolongado y tedioso, casi no les prestaba atención. Pero un buen día, los gritos desaforados de María de las Mercedes se debieron oír hasta en el mismísimo cielo cuando se enteró de que el esposo infiel no sólo se había llevado a la amante de viaje por el Trópico, sino que ésta había regresado embarazada.

Después de aquella explosión de furia, don Mariano veía a la nuera meditabunda y como perdida en los recovecos de su propia desgracia, y a su hijo Raúl postrado en una cama y enfermo. Ella no permitía visitas porque alegaba que había contraído fiebre tifoidea en sus viajes por aquellas latitudes y los parientes también las evitaron porque, desconocedores de la naturaleza de esa enfermedad, temieron contagiarse.

Una noche en que don Mariano y los fantasmas se divertían entusiasmados en su propio campeonato de dominó, Raúl murió envenenado con el láudano que su propia esposa le había estado suministrando. De sobra sabía por sus estudios que ambos síntomas se confundían, por eso a casi todos engañó.

—¡Corran a avisarle a don Mariano que su hijo ha muerto! —gritó un fantasma.

—Hasta que no acabe el partido —quiso impedir un vicioso.

—Podrán decir que nos divertimos asustando a la gente o jalándoles de la sábana, pero que nunca se diga que somos indolentes —apuntó un tercero.

—Es cierto —se le unió otro—, la mayoría hemos tenido una vida malvada, pero en nuestra actual condición somos altamente sensitivos —apuntó con dignidad y todos volaron a contarle a don Mariano lo acontecido.

A la mañana siguiente, cuando los criados compungidos orlaban con negros crespones los retratos de los difuntos no notaron que el rostro de don Mariano estaba colérico y amenazador.

Por su parte, María de las Mercedes actuaba como una viuda estragada por la muerte del marido e hizo uso de sus conocidos escrúpulos y su severidad puritana para manifestar su renuencia a que al marido se le practicase la autopsia porque, ¡por todos los santos!, ¿por qué dañar el pobrecito cuerpo del bendito si se sabía de qué había muerto?

Esa noche en el velorio, los presentes se preguntaban cuánto durarían esas extrañas ráfagas de viento que hacían que se apagaran repetidamente las velas de alrededor del féretro, sin saber que eran los fantasmas quienes se sentían ultrajados por el horroroso crimen perpetrado. Ahora acompañaban al padre, su amigo en los juegos, quien se deshacía en amargos gemidos ahogados.

Cuando escucharon que los dolientes se despedían y se citaban para ese otro día en el cementerio, don Mariano se armó de valor y empezó a reconstruir lo que desde un principio sospechó. Sus amigos los fantasmas deambulaban por toda la casa juntando pistas y acompañando a don Mariano a la biblioteca donde, mientras Merche dormía, confabularon su propia venganza.

Como don Mariano tenía que regresar al retrato al óleo una vez fueran las cinco y treinta de la mañana, los fantasmas se turnaron para hacer de detectives durante las horas diurnas. Esto les tomó, entre todos, tres días y tres noches, pero al final, exactamente treinta y seis horas después del fallecimiento, ya habían descifrado la muerte de Raúl, terminado el informe y planificado una estrategia.

Escribieron una historia —en la cual una boticaria envenenaba a su esposo con láudano— y la enviaron a un periódico, no sin antes falsificar la firma de un conocido autor de ficciones. Lo narrado alertó a la policía, quien intrigada por la reciente muerte de don Raúl Ronderos exigió que un forense hiciera la investigación.

La viuda fue arrestada, y entonces don Mariano, complacido, retornó una vez más a su biblioteca; se sentó en su sillón verde olivo, tomó la pluma de ganso con la que solía redactar sus escritos y empezó a escribir un cuento sobre lo divertidos, amistosos y buenos investigadores que pueden ser los fantasmas, esperando que algún día, con la lectura de esta historia, se les reivindicara su mala reputación.

Panamá América
Suplemento Día D
CUENTO D
17 de octubre de 2010

En los Ojos Abiertos de los Muertos



En los ojos abiertos de los muertos
¡qué fulgor extrano, qué humedad ligera!
Tapiz del aire en la pupila inmóvil,
velo de sombra, luz tierna.

En los ojos de los amantes
muertos el amor vela. Los ojos son como una puerta
infranqueable, codiciada, entreabierta.
¿Por qué la muerte prolonga a los amantes,
los encierra en un mutismo como de tierra?

¿Que es el misterio de esa luz que llora
en el agua del ojo, en esa enferma
superficie de vidrio que tiembla?
Angeles custodios les recogen la cabeza.

Murieron en su mirada,
murieron de sus propias venas.
Los ojos parecen piedras dejadas
en el rostro por una mano ciega.
El misterio los lleva.
¡Qué magia, que dulzura
en el sarcofago del aire
que los encierra!

Jaime Sabines



Suicidio




El jovencito se olvidaba.
Eran las diez de la mañana.
Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.

Noto que ya no le quedaba
en la boca mas que una palabra.
Y al quitarse los guantes, caia,
de sus manos, suave ceniza.

Por el balcón se veia una torre.
El se sintió balcón y torre.
Vio, sin duda, como le miraba
el reloj detenido en su caja.
Vio su sombra tendida y quieta
en el blanco diván de seda.
Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.
Al romperlo, un gran chorro de sombra
inundo la quimérica alcoba.

Federico Garcia Lorca



Soneto del Ahorcado




El beodo narraba dificultosamente,
con hipos de agonia y vahos de aguardiente:
El, residuo de hombre, sin vigor ni decoro,
era el unico dueno de un singular tesoro.

Y vi en su mano torpe, tal como una serpiente
de escamas de oro puro, la trenza reluciente:
su tesoro romantico, su reliquia - aunque ignoro
de quien era la trenza de cabellos de oro.

Y una noche de lluvia se colgo de una rama,
y un rechinar de dientes epilogo su drama
de recorrer a tientas las brumas del alcohol.

Y alli lo vimos todos, al inflamarse el dia,
y en su cardeno cuello la trenza relucia
cual si se hubiese ahorcado con un rayo de sol!

José Angel Buesa



Sonetos de la Muerte


De nicho helado en que los hombres te pusieron
te bajare a la tierra humilde y soleada.
Que de dormir en ella los hombres no supieron,
y que hermoso de sonar sobre la misma almohada.
Te acostare en la tierra soleada con una
dulcembre de madre para el hijo dormido,
Luego ire espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvereda de luna,
los despojos livianos iran quedando presos.
Me alejare cantando mis venganzas hermosas,
porque a ese hondor recondito la mano de ninguna
bajara a disputarme tu punado de huesos!


Gabriela Mistral


La Muerte Está Sentada A Los Pies de Mi Cama



Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo
y frazadas dispuestas a levantar el vuelo.
La muerte dice ahora que me va a hacer la cama.
Le suplico que no, que la deje deshecha.
Ella insiste y replica que esta noche es la fecha.
Se acomoda y agrega que esta noche me ama.
Le contesto que cómo voy a ponerle cuernos
a la vida. Contesta que me vaya al infierno.

La muerte está sentada a los pies de mi cama.
Esta muerte empeñosa se calentó conmigo
y quisiera dejarme más chupado que un higo.
Yo trato de espantarla con una enorme rama.
Ahora dice que quiere acostarse a mi lado
sólo para dormir, que no tenga cuidado.
Por respeto me callo que sé su mala fama.

La muerte está sentada a los pies de mi cama.

Óscar Hahn



Tres Heridas



Llego con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.


Miguel Hernandez


Fantasma de Canterville




Yo era un hombre bueno
Si hay alguien bueno en este lugar.
Pague todas mis deudas
Pague mi oportunidad de amar.
Sin embargo estoy tirado
Y nadie se acuerda de mi,
Paso a traves de la gente como el
Fantasma de Canterville.

Me han ofendido mucho y nadie dio una explicacion.
Ah, si pudiera matarlos, lo haria sin ningun temor
pero siempre fui un tonto que creyo en la legalidad.
Ahora que estoy afuera, ya se lo que es la libertad.
Ahora que pueda amarte, yo voy a amarte de verdad.
Mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar,
y jamas volvere a fijarme en la cara de los demas.
Esa careta idiota que tira y tira para atras.


He muerto muchas veces
Acribillado en la ciudad
pero es mejor que ser muerto
Que un numero que viene y va
y en mi tumba tengo discos
Y cosas que no me hacen mal.
Despues de muerta nena
Pues me vendras a visitar.
Despues de muerta nena
Pues me vendras a visitar.

El Cuervo





Una vez que promediaba,
triste noche, yo evocaba,
fatigado, en viejos libros,
las leyendas de otra edad.

Yo cejaba, dormitando,
cuando alla, con toque blando,
con un roce incierto, debil,
a mi puerta oi llamar.
"A mi puerta un visitante
murmure - siento llamar;
eso es todo, y nada mas".
Ah es fatal que le remembre!

Fue en un tetrico diciembre;
rojo espectro enviaba al suelo
cada brasa del hogar.
Yo, leyendo, combatia
mi mortal melancolia
por la virgen clara y unica
que ya en vano he de nombrar,
la que se oye "Leonora"
por los angeles nombrar,
ah, por ellos nada mas!

Ya al rumor vago, afelpado,
del purpureo cortinado,
de fantasticos terrores
sinti el alma rebosar.

Mas, mi angustia reprimiendo,
conforteme repitiendo:
"Es sin duda unvisitante
quien, llamando, busca entrar;
un tardio visitante
que a mi cuarto busca entrar:
eso es todo, y nada mas".

Vuelto en mi, no mas vacilo;
y en voz alta, ya tranquilo:
"Caballero - dije - o dama,
mi retardo perdonad;
pero, de hecho, dormitaba,
y a mi puerta se llamaba
con tan fino miramiento,
noble y timido a la par,
que aun dudaba si era un golpe".
Dije; abri de par en par:
sombras fuera, y nada mas.
Largo tiempo, ante la sombra,
duda el anima, y se asombra,
y medita, y suena suenos
que jamas oso un mortal.
Todo calla, taciturno;
Pude alli quizas un nombre:
"Leonora", murmurar,
y, en retorno, supe el eco:
"Leonora", murmurar;
esto solo y nada mas.
A mi cuarto volvi luego.
Mas, el alma toda en fuego,
senti un golpe, ya mas fuerte,
batir claro el ventanal.
"~De seguro, de seguro
- dije - hay algo, alli en lo oscuro,
que ha tocado a mi persiana.
Y el enigma aclare ya:
Corazon, quieto un instante!
Y el enigma aclare ya:
es el viento, y nada mas".
Dejo francos los batientes,
y batiendo alas crujientes,
entra un cuervo majestuoso
de la sacra, antigua edad.
Ni aun de paso me saluda,
ni detienese, ni duda;
pero a un busto que en lo alto
de mi puerta fijo esta;
sobre aquel busto de Palas,
que en mi puerta fijo esta,
va y se posa, y nada mas.
Frente al ave, calva y negra,
mi triste animo se alegra,
sonreido ante su porte,
su decoro y gravedad.

"No eres - dije - algun menguado,
cuervo antiguo que has dejado
las riberas de la Noche,
fantasmal y senorial!
En plutonicas riberas,
cual tu nombre senorial?"
Dijo el Cuervo: "Nunca mas".
Me admiro, por cierto, mucho
que asi hablara el avechucho.
No era aguda la respuesta,
ni el sentido muy cabal;
pero en fin, pensar es llano
que jamas viviente humano
vio, por gracia, a bestia o pajaro,
quieto alla en el cabezal
de su puerta, sobre un busto
que adornara el cabezal,
con tal nombre: Nunca mas.

Pero, inmovil sobre el busto
venerable, el Cuervo adusto
supo solo en esa frase
su alma oscura derramar.
Y no dijo mas en suma,
ni movio una sola pluma.
Y yo, al fin: "Cual muchos otros
tu tambien me dejaras.
Perdi amigos y esperanzas:
tu tambien me dejaras.

Dijo el Cuervo: "Nunca mas".
Conturbdo al oir esta
cabalistica respuesta:
"Aprendio - pense - las silabas
que repite sin cesar,
de algun amo miserable
que el Desastre inexorable
persiguio tanto, tanto,
fque, por treno funeral,
por responso a sus ensuenos,
su estribillo funeral
era: "Nunca mas".
Y, del Cuervo reverendo,
mi tristeza aun sonriendo,
ante puerta y busto y pajaro
rode luego mi sitial;
y, al amor del terciopelo,
fue enlazando mi desvelo
mil ficciones, indagando
que buscaba, inmemorial,
aquel flaco, torpe, lugubre,
rancio cuervo inmemorial
con su eterno: "Nunca mas".
Mudo ahora esto inquiria;
mudo ante el, porque sentia
que hasta lo intimo del pecho
me abrasaba su mirar;
esto y mas fui meditando,
reposandome en lo blando
del cojin violeta oscuro
que ya nunca oprimiras,
el cojin ~junto a mi lampara
que ya nunca oprimiras,
oh Leonora, nunca mas!
Y ensone que en el ambiente
columpiaban dulcemente,
emisarios invisibles,
incensario inmaterial.

Y exclame: "Triste alma mia:
por tus angeles te envia
el Senor, tregua, y nepente
con que al fin olvidaras!
Bebe, bebe ese nepente,
y a Leonora olvidaras!"
Dijo el Cuervo: "Nunca mas".
"Ya te enviara aqui el Maldito,
ya, indomable aunque proscrito,
oh profeta o ave o diablo
- dije - Espiritu del mal,
a este paramo embrujado
y a este hogar de horror colmado
te empujara la tormenta:
dime, oh, dime con verdad:
Dijo el Cuervo: "~Nunca mas".
"~Por el Cielo Que miramos,
por el Dios en que adoramos,
oh profeta, ave o demonio
- dije - Espiritu del mal:
di si esta alma dolorida
podra nunca, en otra vida,
abrazar a la aurea virgen
que aqui en vano he de nombrar.

La que se oye "Leonora"
por los angeles nombrar!"
Dijo el Cuervo: "~Nunca Mas".
Partiras, pues has mentido,
o ave o diablo!" clame, erguido.
"Ve a la noche plutoniana!
Goza alli la tempestad!
Ni una pluma aqui sombria
me recuerda tu falsia!
Abandona ya este busto!
Deja en paz mi soledad!
Quita el pico de mi pecho!
Deja a mi alma en soledad!
Dijo el Cuervo: "Nunca mas".
Y aun el Cuervo, inmovil, calla:
quieto se halla, mudo se halla
en tu busto, oh Palas palida
que en mi puerta fija estas;
y en sus ojos, torvo abismo,
suena, suena el Diablo mismo
y mi lumbre arroja al suelo
su ancha sombra pertinaz,
y mi alma, de esa sombra
que alli tiembla pertinaz,
no ha de alzarse, Nunca mas!

Edgar Allan Poe
 
 
 

El Fantasma





Blancas y finas, y en el manto apenas
visibles, y con aire de azucenas,
las manos que no rompen mis cadenas.

Azules y con oro enarenados,
como las noches limpias de nublados,
los ojos, que contemplan mis pecados.

Como albo pecho de paloma el cuello,
y como crin de sol barba y cabello,
y como plata el pie descalzo y bello.
Dulce y triste la faz, la veste zarca...

Asi, del mal sobre la inmensa charca,
Jesus vino a mi uncion, como a la barca,
y abrillanto a mi espiritu la cumbre
con fugaz cuanto rica certidumbre,
como con tintas de refleja lumbre.
Y suele retornar, y me reintegra
la fe que salva y la ilusion que alegra,
y un relampago enciende mi alma negra.


Salvador Diaz Miron



Oración - Halloween Poético


Todos los dias rezo esta oracion
al levantarme:

Oh Dios, no me atormentes mas.
Dime que significan estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan, lo mismo que yo en vano
perturbo el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogacion.

Bajo la penumbra de las estrellas y bajo la terrible
tiniebla de la luz solar, me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan, colores hirientes
lazos me estan tendiendo:
¡son monstruos, estoy cercado de monstruos!
No me devoran.

Devoran mi reposo anhelado, me hacen ser una angustia
que se desarrolla a si misma, me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.

No, ninguno tan horrible como este Damaso frenetico,
como este amarillo ciempies que hacia ti clama con
todos sus tentaculos enloquecidos, como esta bestia
inmediata transfundida en una angustia fluyente, no,
ninguno tan monstruoso como esa alimana que brama hacia ti,
como esa desgarrada incognita que ahora te increpa con
gemidos articulados, que ahora te dice:

Oh Dios, no me atormentes mas, dime que significan estos
monstruos que me rodean y este espanto intimo que hacia
ti gime en la noche.


Damaso Alonso
 
 
 

Ante Un Cadaver


Y bien! aqui estas ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extension de sus limites ensancha.

Aqui donde la rigida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que esta sometida la existencia.

Aqui donde derrama sus fulgores
ese astro a cuya luz desaparece
la distincion de esclavos y senores.

Aqui donde la fabula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la supersticion se desvanece.

Aqui donde la ciencia se adelanta
a leer la solucion de ese problema
cuyo solo enunciado nos espanta.

Ella que tiene la razon por lema
y que en tus labios escuchar ansia
la augusta voz de la verdad suprema.

Aqui esta ya... tras de la lucha impia
en que romper al cabo conseguiste
la carcel que al dolor te retenia.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu maquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.

Miseria y nada mas! diran al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu mision cumplida
se acercaran a ti, y en su mirada
te mandaran la eterna despedida.

Pero, no! tu mision no esta acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Circulo es la existencia, y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.

La madre es solo el molde en que tomamos
nuestra forma, la forma pasajera
con que la ingrata vida atravesamos.

Pero no es esa forma la primera
que nuestro ser reviste, ni tampoco,
sera su ultima forma cuando muera.

Tu sin aliento ya, dentro de poco
volveras a la tierra y a su seno
que es de la vida universal el foco.

Y alli, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundara de germenes tu cieno.
Y al ascender de la raiz al grano,
iras del vergel a ser testigo
en el laboratorio soberano;

Tal vez, para volver cambiado en trigo
al triste hogar donde la triste esposa
sin encontrar un pan suena contigo.
En tanto que las grietas de tu fosa,
veran alzarse de su fondo abierto
la larva convertida en mariposa;

Que en los ensayos de su vuelo incierto,
ira al lecho infeliz de tus amores
a llevarle tus osculos de muerto.

Y en medio de esos cambios interiores
tu craneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dara flores,
en cuyo caliz brillara escondida
la lagrima, tal vez, con tu amada
acompano el adios de tu partida.

La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espiritu encerrada.

Pero en esa mansion a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.

Alli acaban la fuerza y el talento,
alli acaban los goces y los males,
alli acaban la fe y el sentimiento.
Alli acaban los lazos terrenales,
y mezclados el sabio y el idiota
se hunden en la region de los iguales.

Pero alli donde el animo se agota
y perece la maquina, alli mismo
el ser que muere es otro ser que brota.

El poderoso y fecundante abismo
del antiguo organismo se apodera
y forma y hace de el otro organismo.
Abandona a la historia justiciera
un nombre sin cuidarse, indiferente,
de que ese nombre se eternice o muera.
El recoge la masa unicamente,
y cambiando las formas y el objeto
se encarga de que viva eternamente;

La tumba solo guarda un esqueleto,
mas la vida en su boveda mortuoria
prosigue alimentandose en secreto.

Que al fin de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afan se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.


Manuel Acuna
 
 
 

La Calavera


En un derruido muro
de la huerta del convento,
en un agujero oscuro
do silvia al pasar el viento.

 
Y como una dolorida
queja a las piedras arranca,
hay en el fondo escondida
una calavera blanca.

 
De algun fraile sonador
de vida ejemplar y bella,
y dedicada al Senor,
en el mundo unica huella.

 

Abre los ojos sin fondo
como a visiones extranas
y del vacio en lo hondo
forjan telas las aranas.

 
Humedo musgo grisoso
recubre la antigua grieta
donde, en supremo reposo
descansa ignorada y quieta.

 
Pero hasta aquella escondida
mansion la brisa ligera
lleva murmullos de vida
y olores de primavera.

 

Golondrinas que en sus marchas
dejaron el patrio rio,
huyendo de las escarchas,
de las brumas y del frio.

 
Cuando la luz del poniente
filtra por el hondo hueco,
y hace parecer viviente
el craneo rigido y seco.

 

Desde las negras ruinas
alzan sosegado vuelo
y en sus vueltas peregrinas
tocan las ramas y el suelo,

como buscando en el prado
ya por la tarde, sombrio,
el espiritu elevado
que habito el craneo vacio.
 


Jose Asuncion Silva




A mi las calaveras me
pelan los dientes.



GHOSTS

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I am almost afraid of the wind out there.
The dead leaves skip on the porches bare,
 The windows clatter and whine.
 I sit here in the quiet house. low-lit.
With the clock that ticks and the books that stand.
Wise and silent, on every hand.
 I am almost afraid; though I know the night
Lets no ghosts walk in the warm lamplight.
 Yet ghosts there are; and they blow, they blow,
 Out in the wind and the scattering snow.-
When I open the windows and go to bed,
Will the ghosts come In and stand at my head?
Last night I dreamed they came back again.
I heard them talking; I saw them plain.
 They hugged me and held me and loved me; spoke
 Of happy doings and friendly folk.
They seemed to have journeyed a week away,
but now they were ready and glad to stay.

But, oh, if they came on the wind to-night
Could I bear their faces, their garments white
 Blown in the dark around my lonely bed?
 Oh, could I forgive them for being dead?
 I am almost afraid of the wind. My shame!
That I would not be glad if my dear ones came! 


-Fannie Stearns Davis



THE MONSTER WHO WAS MISUNDERSTOOD

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This is a tale of poor old Frank -- Frank the monster, not Tom, Rich, or Hank. He was created by a scientist in a great house. A house on a mountain, much too big for a mouse. There in the basement, the docter toiled night and day, with the help of his friend Igor, who had little to say. Finally when all was assembled like a bike, a bolt of lightning gave dear Frank his new life.
He sat up from the table where he laid for months,
scratched his square head, and said "I'm ready for lunch!" He crashed through the door, and went into town, where he arrived at the diner and tried to sit down. But everyone screamed , and left their plates hot. Even the cooks ran away without their prized pots.
So Frank could have nothing to quell his belly's rumble,
not a burger, or fries, or even Apple Pie Crumble. He was almost in tears, and very, very sad, and walked into the streets where everyone went mad, and screamed in horror at Frank's sight. No one had seen such a thing in their life.
Frank tried to explain, "I'm just hungry, that's all.
I mean you no harm, even though I am tall." A little girl saw him where she sat on the corner, and thought, he's not so scary, infact he might be an orphan. So she walked up to Frank and tugged at his sleeve, and said, "My name is Cinthia, Cindy if you please." He said, "I'm just a little hungry, and don't know where I am." "That's O.K.," Cindy answered, and pulled out some ham-- ham for a sandwich she was waiting to make, and she pulled out two slices of bread freshly baked.
They sat on the corner to a half sandwich each,
both happy, and smiling as a sunny day peach. ~James~

DEVIL'S NIGHT

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Don't go out on Devil's Night.
Stay in your bed and keep on the light.
Little demons and ghouls have their fun all right,
outside on the streets this Devil's Night.

You don't want to know what mischief they cause.
On Halloween Eve they run without pause,
flying and laughing, and breaking the laws,
you really don't want to see the mischief they've caused.

Please heed my words, stay under the covers,
and tell your friends and your sisters, and of course your brothers.
Stay in bed, don't even peek through the shutters,
'cause a goblin or ghost may spook you to stutters.

Just wait until daybreak on Halloween Day,
when you know all the ghouls and ghosts are away.
They hate the daylight, "it's no fun," they say.
So just please, please wait to Trick or Treat on Halloween Day.
 
 
 

IT'S HALLOWEEN

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It's Halloween! It's Halloween! The moon is full and bright And we shall see what can't be seen On any other night. Skeletons and ghosts and ghouls, Grinning goblins fighting duels, Werewolves rising from their tombs, Witches on their magic brooms. In masks and gowns we haunt the street And knock on doors for trick or treat. Tonight we are the king and queen, For oh tonight it's Halloween! ~Jack Prelutsky~

HALLOWEEN MAGIC

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A bald-headed ghost Drank some witches' brew And on top of his head A strange thing grew. It was pointed and tall And black as a bat With stringy long hair Where his head was flat. The sad little ghost Didn't want any hair Or a black pointed hat So he said, "Witch beware!" Then he chanted some words With a spell-casting switch And gave Halloween Night A bald-headed witch!! ~Barbara M. Hales~

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